Sombras de las Viudas Negras Mexicanas: La Muerte de Cupido

“El dinero nunca me ha poseído ni a mí ni a mi familia, nosotros hemos poseído al dinero”

El cuerpo de un hombre joven se postraba en el piso. Tenía los ojos cerrados. Su vida se había acabado así como sus ilusiones. Cupido flechó aquel corazón que se apagaba por la consecuencia de la soberbia de un amor mal correspondido. La sangre, que bombeaba con fuerza por amor hacia su pareja, se derramaba por la cabeza y el cuello.  Tres generaciones se postraban mirándolos. Arrogantes, soberbias, asustadas y nerviosas. Una de ellas se cercioró que estuviera muerto. Entre ellas se miraban. El alma de las tres mujeres se manchaba del pecado mortal más severo. Acababan de matar. Sus manos estaban llenas de sangre y de mucho dinero. Cupido yacía muerto junto al cuerpo al frío cuerpo del joven.

Leslie, Roxana y Emma, las famosas viudas negras
Leslie, Roxana y Emma, las famosas viudas negras

Rubén, de 20 años (2009), era uno de los más brillantes estudiantes de estudiante de la Facultad de Química de la UNAM, que por su dedicación, en la preparatoria recibió la medalla Gabino Barreda. Su futuro era muy prometedor. Por su gran dominio de las matemáticas, la escuela lo premió con una beca en Alemania, pero el amor tocó su corazón,  le abrió las puertas y a las puertas de la razón se las cerró. Conoció y se enamoró de Leslie. Desde ese momento, su vida cambió.

Al poco tiempo, la vida de la madre de Rubén se apagó. El joven se deprimió, se alejó de su padre y encontró un nuevo hogar en la casa de su novia. Su nuevo hogar era placentero. Ahí la madre de Leslie, Roxana, y su abuela, Emma, lo trataron como un miembro más de la familia, lo hicieron sentir en plena confianza y le brindaron mucha seguridad. Tanta era la cercanía de la familia con Rubén, que Roxana le pidió entrara de manera clandestina a la casa de la amante de un ex marido para sustraer documentación. El joven aceptó pero en su intento fue descubierto y preso por robo durante un año en el Reclusorio Norte. No obstante con lo sucedido, el Rubén salió y regresó a la casa de Leslie, donde nuevamente fue arropado y reanudó su situación sentimental con Leslie. Cupido seguía clavando la flecha del amor en Rubén. Pero de esa flecha comenzaba a pulular un líquido oscuro. Ella lo quería. Ella lo amaba. Pero la soberbia corría por la sangre de Leslie. El destino de Rubén ya no era prometedor y además se comenzaba a escribir en unas hojas de seguros de cinco instituciones. Su cabeza desde ese día valía de 16 a 32 millones de pesos. La suma sería más grande si más sangre corría. Desde ese momento, el amor de Leslie por Rubén se depreciaba, pero el valor de su muerte aumentaba. Cupido moría decapitado por la guadaña. La muerte había tocado la puerta de la casa número cuatro, de calle Chilapa, colonia Tlalpan Centro. Leslie, su madre y su abuela se la abrían de par en par. Pásele, ¿le interesa un alma para su causa? ¡Llévesela, nosotros le ayudamos!

En ese momento, las tres asesinaron a Rubén en la sala de su casa. Le reventaron el cráneo. Uno, dos, tres, siete, quince golpes directos hacia la cabeza. La sangre salpicaba paredes, se escurría por los cuadros de la sala. Olía raro. Se sentía una mala vibra y pesaba en la casa. Una de ellas se cercioró que estuviera muerto y para asegurarlo le clavaron un objeto en el cuello. Con esa herida sellaron su pacto con la muerte. La parca tomó el alma de Rubén y se la llevó. El joven les “legaba” 32 millones de pesos. Las tres sonreían nerviosas entre sí. Se sentían desde ese momento millonarias.

De viaje por Europa
De viaje por Europa

El cuerpo sin vida del joven fue arrojado desde un vehículo en movimiento a la calla Jacaranda y Noche Buena, en la colonia Jardín, delegación Coyoacán. Presentaba heridas por arma blanca, marcas de ataduras en las manos y fractura de clavícula. Quizá, las heridas más aparatosas se presentaban en la cabeza por diversos traumas y, en el corazón, por un amor mal correspondido. Dos días después de que fue encontrado el cuerpo de Rubén, Leslie se presentó en calidad de testigo para reconocer el cadáver. Cuando lo vio, rompió en llanto. Dijo que era una pena que “su mejor amigo” haya terminado sus días de esa manera. Comentó conocerlo hacía cinco años y era una persona que no tenía familia, por lo que solicitaba su cuerpo para velarlo y darle cristiana sepultura. Y así fue. No sin antes, la policía le preguntó si sabía algo de alguna relación sentimental de su amigo con algún hombre pues en su bolsa encontraron un chocolate con una frase escrita “Gabriel, que está sea nuestra reconciliación para siempre, besos, te amo”. Leslie afirmó que su “amigo” era “homosexual” y que su muerte pudo ser un crimen pasional.

Leslie y su familia sepultaron el cuerpo de Rubén en el Panteón Civil San Lorenzo Tezonco, en la fosa 47 del lote A7. Ahí le colocaron una placa de unos 60 centímetros y en ella mandaron labrar la frase: “siempre te recordaremos Rubencito Rdo (sic) de Ema Liz Leslie y Familia”. Con lágrimas en los ojos, Leslie, su madre Roxanna y su abuela Emma salían del panteón. Destrozadas. Al llegar a su casa, una extraña sensación las invadía. Rubén estaba muerto. La casa no se cansaba de recordárselo. Todavía olía extraño. Leslie se dirigió a su cuarto. Se sentó y abrió su closet, mirando un par de prendas ensangrentada escondidas. Su abuela Emma entró, le pidió guardará la ropa y le enseñó a su nieta unos papeles donde Emma aparecía como beneficiaria principal de los cinco seguros de vida que sumaban la cantidad de 32 millones de pesos. Las dos gritaron de alegría. Eran ricas y millonarias. Roxana, al oír el alboroto, entró a la recamara de Leslie. Dio un grito de horror. Roxana señalaba un rincón de la recamara, detrás de Leslie y Emma. Asustadas voltearon. Se quedaron en silencio, asustadas, anuladas y petrificadas. Estaban acompañadas. Rubén jamás se fue, ahí seguía. Sonriendo. Mirando a Leslie con ojos de amor.

Madre e hija... asesinas!
Madre e hija… asesinas!

Pasaron un par de meses. Leslie se presentó ante las autoridades para declarar nuevamente por lo sucedido con Rubén. Sus palabras reforzaron la hipótesis que Rubén era homosexual y que su muerte fue ocasionada por problemas amorosos. Además pidió cinco copias de defunción certificadas con el fin de cancelar tarjetas de crédito. Está petición causó duda en los investigadores, pues se sabía que tantas copias certificadas sólo se solicitaban cuando se cobraban seguros de vida. Por tal motivo, entraron en contacto con la Asociación Mexicana de Aseguradoras, y confirmaron que Rubén Romeo Reverte Escalante tenía cinco pólizas a su nombre y su principal beneficiaria era la abuela de Leslie, Emma. Inmediatamente solicitaron catear la casa de Leslie. Al llegar con la orden, se dieron cuenta que la casa estaba vacía y objetos en cajas. Al continuar con las investigaciones, aplicaron luminol en el piso y las paredes y descubrieron restos de sangre. En los estudios constataron que la sangre era de Rubén.

Leslie y su madre Roxana fueron arraigadas durante treinta días para tener pruebas contundentes del asesinato. Madre e hija fueron presentadas antes los medios de comunicación. Vestían de blanco. Su cara denotaba miedo y tristeza. Los flashes de las cámaras pegaban en sus caras largas. Las sospechosas: Leslie Madelin Arellanes Arredón y su mamá Roxana Lizbeth Arredón Arguello, de 20 y 46 años de edad, fueron presentadas ante los medios de comunicación, mismos que les pusieron el mote de “Las Viudas Negras”. Las investigaciones siguieron. Con el paso del tiempo crearon una línea de investigación donde indican que Roxana tiene un hijo preso en el reclusorio y fue él quien dio la idea a la madre y a la hermana de realizar el certero asesinato. También, se dice que Roxana fue la autora material junto con un hombre, el cual se desconoce el paradero. Y por último, se investiga la muerte del último (y segundo) esposo de Roxana, quien fuera juez Raúl Becerril Paez, quien murió atropellado, y su pensión y seguros permitieron a su viuda vivir holgadamente. Antes de ser aprendidas, Roxana y Leslie viajaron por Europa sin saber a ciencia cierta con qué dinero financiaron dicha travesía.

La abuela Emma
La abuela Emma

Unos meses más tarde, se aprendió a Emma Argüello Jurado, por ser la beneficiaria principal de los seguros. Al momento de ser aprendida y presentada a los medios de comunicación, la abuela Emma declaró a los medios “Los seguros inventan mil cosas para no pagar”, “El dinero nunca me ha poseído ni a mí ni a mi familia, nosotros hemos poseído al dinero y con él hemos hecho todas las cosas buenas que hemos podido, hemos recogido personas, huérfanos, gente que necesita y hasta perros”. Afirmó, que Rubén la quería como a su propia madre, jamás negando Emma ser la beneficiaria de los seguros, mismos que fueron contratados 16 días antes de la muerte del joven. La abuela fue recluida en el penal de Santa Martha Acatitla junto a su nieta Leslie y su hija Roxana.

En abril de 2012, el Juez 69 Penal sentenció a 27 años y seis meses de prisión a Emma Argüello Jurado, Roxana Lizbeth Arredón Argüello y Leslie Madelín Arellanes Arredón, abuela, hija y nieta, respectivamente, por el delito de homicidio calificado. Un año más tarde, se envió un comunicado donde se les modificaba la sentencia de 27 años a 35 años de prisión.

Leslie, desde su celda, redacta amparos y escritos para varias internas, pues antes de su encierro estudió la carrera de Derecho. Tiene un pequeño radio donde escucha música pop y varias libretas donde escribir. Al fondo, su abuela Emma teje para ella un chaleco, el frío y la edad le pega muy fuerte. No la dejaron purgar su condena en libertad pues es considerada de alta peligrosidad. Roxana, en otro rincón, lejos de los lujos que tenía cuando vivía en la comodidad de su casa, lee un libro de superación personal. De repente, las tres sientieron una presencia en la entrada de la celda. Un hombre joven se postraba frente a ellas. Frías y asustadas, tragan saliva. El miedo se apoderaba de ellas. La arrogancia y soberbia también estaban presentes. No había energía para gritar. En silencio y con los ojos muy abiertos miraban a detalle.

De Europa a Santha Martha
De Europa a Santha Martha

-¿Leslie, te acuerdas de mí? Yo te juré amor eterno y aquí estoy. Aunque, vengo de reclamarle a cupido porque me enamoré de ti, pero me encontré con que él también ha muerto.

***Este escrito es con mucho respeto para todos los involucrados***

Escrito por José Eduardo Arcia Vilches. Copyright ©. Todos los derechos reservados.

*Fuentes de Información

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s