Una Imagen y su Poder: La Virgen de Guadalupe

Desde el cielo una hermosa mañana …

La Guadalupana
La Guadalupana bajó al Tepeyac.
La Guadalupana
La Guadalupana bajó al Tepeyac.

Suplicante juntaba las manos
Era mexicana
Era mexicana su porte y su faz.
Era mexicana
Era mexicana su porte y su faz.

Desde el cielo una hermosa mañana…

¡Viva Nuestra Imagen Santísima de Guadalupe!
¡Viva Nuestra Imagen Santísima de Guadalupe!

En Septiembre de 1810, Miguel Hidalgo y Costilla dio el afamado Grito de Dolores, vitoreando “qué viva nuestra madre santísima de Guadalupe”; y más tarde, tomó, del santuario de Atotonilco la imagen de la Virgen de Guadalupe, utilizándola como estandarte del movimiento de independencia. El movimiento duró 11 años, en los cuales insurgentes como Morelos y Guadalupe Victoria tomaron como imagen protectora a la virgen del cerro del Tepeyac. Muchos se preguntarán, por qué la Virgen de Guadalupe, por qué tomar como estandarte a una virgen que era de los novohispanos y convertirla en un símbolo criollo y después pasar a ser la máximo figura de la formación de una nueva nación.

En Diciembre de 1531, la Virgen de Guadalupe se le aparece a indio Juan Diego en las faldas del cerro del Tepeyac, pidiéndole que se construya un santuario para su veneración. Juan Diego va con el obispo Fray Juan de Zumárraga a explicarle lo sucedido, pero el canónigo le pide a indio una prueba de aquella aparición. El 12 de Diciembre de 1831, la Virgen se le vuelve a aparecer a Juan Diego y le pide recoja rosas del cerro y las lleve a la presencia del obispo. Nuevamente, Juan Diego aparece frente al obispo llevándole la señal dentro de su tila, que al mostrársela, cayeron al suelo las flores, apareciendo dibujada la imagen de la Santísima Virgen de Guadalupe. Ese mismo día Juan Bernardino, el tío de Juan Diego, fue milagrosamente sanado de una enfermedad mortal. Desde ese día, se mando construir un santuario para veneración de la virgen morena. En ese lugar, antes de la Conquista, los indios veneraban a la Tonatzin (que significa “nuestra madre venerada”). Muchos historiadores han afirmado que el culto a Tonatzin fue la base que tuvieron los franciscanos para cultivar la veneración de la Virgen de

Cuando la imagen tenía corona
Cuando la imagen tenía corona

Guadalupe. Fue así que en 1709, la iglesia en honor a Guadalupe abrió sus puertas, con un solemne novenario. En 1749, esta iglesia recibió el título de colegiata y en 1904 fue elevada al rango de basílica.

La Virgen de Guadalupe es uno de los más grandes signos de la identidad mexicana, ya que demuestra el sincretismo cultural, sanguíneo, religioso e ideológico. La virgen desde su aparición (1531) hasta el inicio del movimiento de independencia mexicano (1810), llego a ser un símbolo de unidad entre todo el pueblo de la Nueva España por ser un símbolo religioso al que se le juró para salvar la vida de las más grandes desgracias vividas en esos años. Desde un peninsular hasta un criollo, todos, la veneraban, considerándola uno de los más grandes símbolos religiosos en la época de la Colonia. Sin embargo, Hidalgo, en 1810, la utilizó como símbolo de los criollos, dejando a un lado a los peninsulares, que al dejarla de venerar, no quisieron dejar el vacío religioso y tomaron como estandarte la Virgen de los Remedios. Desde ese día, Guadalupe ha sido la máxima imagen religiosa del nacimiento de la nación mexicana. Se dice que cuando se estaba diseñando la bandera de México, se pensó en poner a la morenita en el centro de la misma, como escudo, pero no fue así, y pusieron el escudo actual porque representaba el símbolo levantado y rescatado de las culturas prehispánicas.

La imagen de la Virgen del Tepeyac ha sufrido diversos cambios en su forma y nombramientos. Se dice que la imagen real se ha ido deteriorando, modificando y retocando. A finales del siglo XIX, un hecho controversial que provoco criticas y sátiras fue la desaparición de la corona en la imagen. Años después se reveló Jose Salomé Pina, un pintor académico, borró la corona de la virgen. En 1945, la Virgen se convirtió en Emperatriz de América.

La imagen de la Virgen morena ha estado también en el centro de diversas controversias que cuestionan su aparición y el poder político y religioso que ha tenido a lo largo de la historia. Uno de los más significativos fue 1996, cuando el último abad de la basílica de Guadalupe, Guillermo Shulenburg, cuestionó la aparición y la existencia de la virgen, diciendo que Juan Diego era sólo un símbolo y no una realidad. Al poco tiempo, renunció a su cargo y Juan Diego, años más tarde, fue beatificado por el papa Juan Pablo II, dejando a un lado el escandalo. En el 2002, un empresario chino, Wu You Linc, registró en el IMPI los derechos para explotar la imagen de la virgen durante 10 años. Paralelamente, se dice que se efectuó un contrato donde el rector de la basílica, Diego Monroy vendió los derechos de la imagen guadalupana en 12 millones de dólares a la empresa estadunidense Viotran, venta calificada como ilegal ya que la imagen es considerada un símbolo nacional de “dominio público” –como la bandera–, por lo cual no debió venderse en exclusividad. (Proceso, 2010).

Con lo anterior, pongo en la mesa aquella frase de Ignacio Manuel Altamirano (un liberal guadalupano del siglo XIX) “el día que no se adore a la Virgen del Tepeyac en esta tierra, es seguro que habrá desaparecido, no sólo la nacionalidad mexicana, sino hasta el recuerdo de los moradores del México actual”.

En lo alto del cielo
En lo alto del cielo

Hoy el día, en pleno siglo XXI, a pesar de la caída del número de católicos en México, la libertad de culto, los avances científicos y la apertura a nuevas ideologías divinas, el poder de la Virgen de Guadalupe es inmenso. Aquella gran imagen, enmarcada a lo alto de la nueva basílica diseñada por el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez y custodiada por un gran camarín, sigue teniendo el poder para mover a más de 8 millones de personas cada 12 de diciembre, para ser formar parte de uno de los mayores símbolos de la nación mexicana, para llenar su gran santuario cada misa, para trasladar a sus fieles miles de kilómetros de distancia a pie hasta su altar, para tener representaciones de su imagen en la Basílica de San Pedro (Vaticano) y en la Catedral de Notre Dame (Francia), para ser letra de una canción del TRI, para ser tema principal de series y programas de televisión, para ser estandarte de movimientos altruistas, para mover la fe de y ser el motivo de vida de muchos mexicanos. Hoy después de casi 500 años sigue estando vigente en la cultura mexicana, siendo la imagen religiosa y cultural más poderosa de la Historia de México.

Este escrito está hecho haciendo análisis y critica solamente a la imagen.
Los elementos de fe aquí no son cuestionados.

Prologo 

Peregrinos y su fe
Peregrinos y su fe

Cada año, el 12 de Diciembre se cantan las mañanitas a las virgen en punto de las 00.00 horas, teniendo forma una de las más grandes celebraciones de una gran parte del pueblo mexicano. Esa madrugada, se reúnen a los pies del Tepeyac más de 8 millones de personas que viene de diversos estados de la república. Por la televisión se le cantan las mañanitas. En las calles lanzan un sinfín de fuegos pirotécnicos que alumbran el cielo. Todo lo anterior con el fin de celebrar un aniversario más de la aparición de la virgen morena. Días previos al 12, varias peregrinaciones llegan a la ciudad para venerar, agradecer y orar unos minutos ante el ayate de la virgen, caminando kilómetros de distancia, pasando fríos, cansancio y hambre para darle gracias y/o cumplir una manda a la morenita. A su vez, en un gran gesto de ayuda y solidaridad, muchos citadinos salen de sus casa a brindarle alimento y bebidas a los peregrinos, brindándoles un respiro a las personas que pernoctan en los alrededores de la basílica. Les puedo decir lo impresionante que es ver a los peregrinos caminar por las calles, llenos de fe y esperanza. Quizá muchos se quejen por el desorden generado esos días, pero no olvidemos que todos somos mexicanos y seres humanos, independientemente de cada creencia. Los invito a tolerar, respetar y preservar un gran momento de la cultura mexicana.

Quien este libre de pecado…que tire la primera piedra.

Fuentes:

Escrito por José Eduardo Arcia Vilches. Copyright ©. Todos los derechos reservados.

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