De historias y recuerdos: Las Batallas en el Desierto

 

Oye Carlos, por qué tuviste que salirte de la escuela esta mañana.

Oye Carlos, porque tuviste que decirle la amabas a Mariana.

En la escuela se corrió el rumor, y en tu clase todo el mundo se entero.

Y en tu casa, mamá te preguntó, si acaso fue tu hermano quien te indujo.

O peor aún, fue Mariana, sí, fue ella quien te lo propuso.

Papá dijo este niño no es normal, será mejor llevarlo al hospital.

Portada del libro Las Batallas en el Desierto
Portada del libro Las Batallas en el Desierto

Salía apresuradamente de mi casa. Eran las cuatro y media de la tarde. El día se tornaba lluvioso y gris, jamás impidiéndome mis ganas de llegar a mi destino. Abordé el metro, y me dirigí hacia la estación de San Lázaro, para después transbordar hacia Observatorio y llegar a la estación de Pino Suárez. Cada que voy al Zócalo, siempre me bajo en Pino Suárez porque saliendo de la estación, me voy todo el pasaje de libros que conecta esa estación con el Zócalo. Dejando el metro, quise salir corriendo hasta la parte trasera de la Catedral, buscando el número 23 de la calle Luis González Obregón, debido a que necesitaba llegar mínimo una hora antes de la cita, pero la lluvia no me dejaba continuar. Palacio Nacional era alumbrado por grandes rayos dibujados en la oscuridad del cielo, impidiendo mi paso cada gota que caía. Faltaba media hora para el evento, la intensidad del agua bajo y salí corriendo hasta el famoso colegio donde me dirigía a escuchar una ponencia. Llegué a los pies de un edificio viejo, tipo porfiriano. Había llegado al afamado “Colegio Nacional”. Dentro del recinto, al subir al auditorio me percate que el hombre al que iba a escuchar era demasiado taquillero. El lugar estaba atestado de gente. A lo lejos, logré visualizar, en la parte de atrás, a mi amiga Elvia. Eduardo, ven, aquí te aparte un asiento, pero córrele que no tarda en comenzar. De repente, un estruendo de aplausos inundo la sala. Todos se pusieron de pie. Un hombre de mediana estatura, canas grises, piel blanca, cabeza gacha, con una pequeña encorvadura pero aspecto imponente, llegaba a la sala. Era nada más y nada menos que el señor José Emilio Pacheco Berny,  siempre acompañado de su flamante esposa, la comunicóloga y gran entrevistadora, Cristina Pacheco. Todos aplaudíamos con entusiasmo…comenzaba la ponencia.

Muchos mexicanos no saben el peso que tiene José Emilio Pacheco en la historia de la literatura mexicana, pero sí recordarán a la famoso Carlos, personaje principal de “Las Batallas”, una rolla pionera y emblemática de Café Tacvba. Quizá uno de esos mexicanos era yo hasta hace algunos años cuando cursaba la preparatoria. Llevaba una materia llamada “Literatura Latinoamericana”.

-A ver Eduardo, a ti que te gusta la historia. ¿En qué años se desarrolla la novela? Y mencióname dos personajes de cine que había en esos años. Si leíste, me puedes contestar.

Sonia Díaz Olivo, mi profesora, es una de las mujeres más emblemáticas de mi vida, pues además de ser la mejor maestra de literatura, es una de mis amigas más intimas y cercanas, y una de las mujeres más inteligentes que he conocido. Su carácter retador, exigente e intelectual, hicieron sacar en mí, mis dotes por la literatura, inmiscuyéndome en un mundo virgen, comenzando en ese momento, mi primera gran aventura literaria, en medio de… “Las Batallas en el Desierto”.

Por alto está el cielo en el mundo, por hondo que sea el mar profundo.

No habrá una barrera en el mundo, que mi amor profundo no rompa por ti.

Amor es el pan de la vida, amor es la copa divina.

Amor es una algo sin nombre, que obsesiona al hombre por una mujer.

Tin Tan y Vitola en "El Rey del Barrio"
Tin Tan y Vitola en "El Rey del Barrio"

Los años 40 marca un parte aguas, entre la Post Revolución y el Milagro Mexicano (no refiriéndome a la Virgen de Guadalupe). El cardenismo es opacado por el presidente caballero y el cachorro de la revolución. El cine vive su Época de Oro, ante las dificultades de Hollywood después de una terrible guerra mundial. Tin Tan figuraba con Vitola en la pantalla grande, deleitando a los mexicanos con su gran película “El Rey del Barrio” (1949); y Pedro Infante era escuchado en la radio con su famoso y jamás olvidado tonito de “Amorcito corazón”. El danzón se oía y bailaba en el famoso “Salón México”. Estados Unidos renacía entre las cenizas de la guerra, introduciendo a México la modernidad de los grandes adelantos tecnológicos, dejando atrás las aguas frescas, el jabón Zote, el molcajete, el gracias y las tortas de jamón…cambiandolos por la Coca Cola, el jabón en polvo para la lavadora, la licuadora, el thank you y el sándwich o las hamburguesas.

Mientras todo eso sucedía, la historia de la novela se centraba en la Colonia Roma. Un niño llamado Carlos narra su historia, siendo él el centro del escrito. El protagonista vive en medio de un remolino entre lo conservador de una familia y una sociedad cambiante ante la modernidad impuesta por el presidente Alemán. Dentro de ello, nace un amor imposible para la época, pero inocente y tierno para la edad. Carlos se enamora de la mamá de Jim, su mejor amigo. El amor de Carlos era tan grande. Tenía el deseo de decirselo, hasta que un día, se salió de la escuela y fue confesarle el más puro y sincero amor que le tenía. La reacción de Mariana fue comprensiva y calurosa, dejándole claro que jamás sucederá algo más, pues sólo era un niño.

En su clase todo el mundo se enteró, y en su casa mamá le preguntó, que si acaso fue su hermano quien te indujo… o peor aún, fue Mariana quién te lo propuso. (Las Batallas-Café Tacvba)

México en los años 40.
México en los años 40.

Los padres de Carlos se enteraron y le hicieron un escándalo. Los pecados serían confesados ante un cura, el mejor maestro de “los malos tactos” para lograr el derrame; mientras sus pensamientos vulgares y sucios serían aclarados con un psiquiatra. Carlos era un niño incomprendido.

Hay que inscribirte en un lugar donde sólo haya gente de nuestra clase. Y Héctor (hermano de Carlos): Pero mamá, ¿cuál clase? Somos puritio mediopelo, típica familia a menos de la colonia Roma, la esencial clase media mexicana […]  ¿Dónde va usted a meterlo? (Fragmento del libro “Las Batallas en el Desierto”, página 48)

 Carlos fue cambiado de escuela, lejos de Jim… lejos de Mariana. El tiempo pasó, pero el Bolero de Ravel se seguía escuchando y seguían apareciendo nuevos productos como las malteadas, los hot dogs¸ las hamburguesas, los televisores (aunque sólo en las clases acomodadas) y muchos más adelantos de la época que fueron cambiando las antiguas costumbres mexicanas, pasando a ser modificadas por palabras, productos y acciones de extracción gringa. Un día Carlos se encontró a Rosales, uno de los chavos más pobres y con quien alguna vez tuvo una pelea. Le invitó un helado y le pidió que le platicara acerca de Mariana. Rosales le contó el rumor del suicidio de Mariana y de la ida de Jim a los Estados Unidos. Carlos intentó corroborar el rumor, pero jamás volvió a saber nada de su amada Mariana, ni de su amigo Jim.

"Mariana, Mariana" de Alberto Isaac
"Mariana, Mariana" de Alberto Isaac

Años más tarde, Carlos sólo tendría recuerdos, pues muchos lugares donde vivió fueron demolidos y otros abandonados, teniendo la “memoria” como único medio de nostalgia de todo lo vivido en aquellos años 40.

Las Batallas en el Desierto de José Emilio Pacheco, escrita en 1981, se convierte con los años, en una magistral novela que involucra aspectos como la corrupción social y política, los usos y costumbres de los años 40, el inicio del México moderno y la desaparición de un país tradicional. Esta obra rescata la cotidianidad y forma de vida de aquellos años, teniendo como mayor herramienta, la “memoria y los recuerdos”. José Emilio Pacheco proyecta su amor por la ciudad y denuncia lo oscuro de los años 40, recreando aspectos del México cambiante. Su investigación literaria e histórica tiene como final… una magnifica obra.

“Me gusta mucho y estoy muy agradecido, porque no tienen idea de las personas que han leído gracias a Café Tacvba” (José Emilio Pacheco)

 El premio Cervantes 2009, comentó en un foro que no tenía el honor de conocer a los integrantes de Café Tacuba, que en su disco homónimo en 1992, tuvieron la idea de componer una canción de rock, tomando como centro, la novela de Pacheco. Gracias a esa canción, Emilio afirmó que todo mundo da por hecho que ha leído su libro, pues es un gancho para adentrarse a las páginas de su más conocida obra. Por otro lado, en 1987, Alberto Isaac dirige el filme llamado “Mariana, Mariana”, adaptado por Vicente Leñero (amigo de Pacheco), el cual ganó 8 premios Ariel de la Academia de Cine Mexicana.

Terminando la ponencia de José Emilio Pacheco, me dispuse a llevarle mi libro de Batallas  para que me lo firmara. En una larga espera, que valió mucho la pena, llegue frente al Premio Alfonso Reyes (distinción entregada por el Colegio de México en el 2011). Su sencillez y carisma hicieron entablar una conversación corta pero amena, pues detrás de mi había unas cien personas más esperando un momento con el escritor. Flanqueado del lado izquierdo por Cristina Pacheco, Emilio me firmó mi libro y otro que llevaba del mismo nombre con dedicación a mi querida amiga Sonia. Se despidió, diciéndome “me agrada que muchachos tan jóvenes como tú estén interesados en mis libros, espero verte más seguido en mis conferencias”. Fue así como tuve el primero de muchos otros contactos con José Emilio Pacheco. Actualmente, sigo en contacto con él, pues tiene la deuda conmigo de ir a dar una conferencia magistral para hablar del 30 aniversario de “Batallas en el Desierto” en mi universidad.

Con estas palabras termino mi escrito. Me voy. Son ya las cinco de la mañana. Tengo que terminar de leer por enésima vez “Las Batallas en el Desierto” y dormirme para más tarde preguntarle a mi hermano cómo le fue en el Vive Latino 2012, pues fue a ver a Café Tacvba. Ya les contaré después una historia sobre esa gran banda de rock mexicano.

Si quieres saber las 10 curiosidades de José Emilio Pacheco: “Entérate de los 10 detalles sobre José Emilio Pacheco”

Escrito por José Eduardo Arcia Vilches. Copyright ©. Todos los derechos reservados.

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Un comentario en “De historias y recuerdos: Las Batallas en el Desierto

  1. No me sorprende, claro está; al contrario, me alegra. Encontrábame buscando información de mi querida Sonia, alguna huella, una pista donde hallarla y llegué a esta nota, no había visto el autor pero intuí que eras tú, espero te encuentres muy bien mi estimado, y creo que un café no estaría por demás un día de éstos, para actualizarnos, para charlar, para disfrutar una linda tarde. Te mando saludos y un abrazo. =)

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