Brasas del Paraíso: mis noches en Madrid

 

Mc Donallds de Gran Vía, esquina con Montera
Mc Donallds de Gran Vía, esquina con Montera

Me hallaba perdido en una ciudad desconocida para mi experiencia. Mi urgencia por comer me llevó a buscar un lugar donde saciar mi hambre. ¡Ah, dios!, la necesidad por tomar algún alimento después de un largo viaje me llevó a caminar a media noche a buscar algún lugar de comida rápida. Caminé y caminé hacia donde mi instinto me llevará y oh sorpresa, encontré un McDonallds y algo más.

Mi hambre se terminaba en esos momentos y comenzaba a saciar mi paladar un muy conocido sabor. Me comía una hamburguesa, unas patatas y un refresco de cola. Mientras disfrutaba mi ansiada comida, mi mirada atravesaba los grandes cristales que separaban el establecimiento y una calle oscura y misteriosa. El sabor de mi comida abrió de nuevo mis sentidos y con ello mi mirada se postró frente aquella mujer que me miraba del otro lado del vitral. Su blusa entallada y escotada, dejaba entre ver sus grandes pechos; su minifalda, dejaba a la imaginación, cosas perversas a los hombres que pasaban detrás de ella. La mujer, me seguía mirando. Al fondo de aquella mirada visualice una tristeza enorme, generando en mí una gran incógnita por saber por qué me miraba y qué pasaba por su mente, pero mi pena era más grande que mis ganas por saber qué pasaba por su mente, por lo que decidí levantarme de la mesa y sólo lanzarle una pequeña sonrisa, misma que me correspondió, no en tono de seducción, sino de simpatía. Ahí, un día se apagaba y uno nuevo estaba por llegar.

Sin euros no hay paraíso
Sin euros no hay paraíso

La calle de Montera, en el centro de Madrid, es un lugar, muy visitado a todas horas, debido a que es el puente entre la Gran Vía y la Plaza del Sol. A Lo largo de la calle se encuentran todo tipo de comercios, desde restaurantes, tiendas de ropa, cines, sex shop, zapaterías, bares y una gran gama de servicios; pero el más visible para todos, son unas señoritas que saludan a todo hombre que pasa por esos lares, incitándolos a pasar un buen rato con una cálida compañía. Por las mañanas y las tardes, las mujeres de ahí te atraviesan con la mirada, una mirada coqueta y retadora. Mientras que por las noches, las miradas no son suficientes, pero las mujeres son más bellas y seductoras.

Al otro día de mi travesía en aquella ciudad, comencé a explorar muchos lugares de una ciudad tan cosmopolita, pues la madre patria es demasiado interesante para mi sentir. Cabe resaltar que Madrid es una ciudad maravillosa, resaltando la vida nocturna y diversa que tiene con sus residentes y visitantes. La noche comienza cuando se oculta el sol y los grandes letreros de neón, alumbran los caminos de los paseantes decididos a buscar diversión a su máxima expresión. La oscuridad de la noche me llevo de nuevo a visitar, según me contaban, un grupo de debate que se encontraba en una plaza aledaña a la Plaza del Sol, donde integrantes del 15-M comentaban sus interesantes iniciativas y debatían sus ideas a los diversos oyentes que interesados, se acercaban a escuchar todo lo acontecido en el centro de las ideas jóvenes. Aquella noche, me había citado en el lugar mencionado, una chava rumana con la que hice química en el viaje.

1 de cada 8 prostitutas en Europa, son rumanas.
1 de cada 8 prostitutas en Europa, son rumanas.

Decidimos ir a escuchar las propuestas de los chavos del 15-M e intercambiar con ellos puntos de vista. Cabe destacar que muchos se preguntaran si tenía que ver algo con la chava rumana, y les diré que sí, pero nada formal. Bianca, radicaba desde hace algún tiempo en España porque buscaba una universidad para realizar sus estudios, por lo que se decidió salir de su país para continuar con su sueño. Ella es una chava muy interesante porque sus ideas y cultura eran muy amplias y su manera de ser permitía establecer una plática demasiado interesante.

Estuvimos un par de horas en el lugar de debate y después de ello, nos trasladamos a tomar un helado en mi McDonallds preferido. Al llegar, buscamos asientos en la planta baja, frente a los vitrales que daban a la calle de Montera. Nos sentamos a disfrutar de nuestro helado de vainilla y comenzamos una plática interesante.

-¿Ves a las mujeres que están allá afuera vestidas con mini vestiditos?

-Sí.

-Muchas de las mujeres de la noche son rumanas.

-Cómo crees. ¿Y eso a que se debe? ¿Por qué muchas están acá?

– Rumania pasa por una crisis financiera muy fuerte, lo que ha llevado a una gran parte de su población a expandirnos a muchas partes de la Unión Europea. Unas corremos con una gran suerte al contar con algo que nos sostenga económicamente y nos permita sobrevivir, pero otras no sucede así. Las mujeres de afuera encontraron un camino para sobrevivir vendiendo su cuerpo. ¡Qué lástima que haya sucedido así!

Me quede sorprendido e impactado de todo lo que me contaba Bianca y en ese mismo momento, la misma mujer con la blusa escotada y la falda corta, me saludo del otro lado del cristal. Yo correspondí el saludo con un guiño, y una leve sonrisa, y en medio de las penumbras desapareció. Esa mujer me inquietaba mucho, no en un plano sexual, sino de expectativa al saber por qué estaba ahí, aunado a lo que me acababa de decir la hermosa Bianca. La plática con Bianca fue extensa, tocando temas como las crisis económicas en el mundo, las ambiciones personales y otros temas que teníamos en común. Cuando el frío se comenzó a sentir, el reloj dio las 3 de la mañana, encontrándonos nosotros fumando en la esquina de Montera y Gran Vía, viendo aquel espectáculo nocturno que incluía una pasarela de mujeres hermosas ofreciendo sus servicios, jóvenes ebrios paseando de un lado a otro, novios vagando por la mística noche y gente fumando como nosotros.

Montera, la calle misteriosa
Montera, la calle misteriosa

De repente nos miramos a los ojos, estábamos en la calle de la perdición y la lujuria, el frío de la madrugada calaba nuestros huesos, no había un lugar digno para tomar un café, pero si un lugar especial para calentarnos. Bianca se acercó a mí, plantándome un beso sabor fresa, penetrando mis sentidos al máximo. La sangre latina corría por mis venas, sintiendo los latidos se la sangre europea…comenzando así la calidez de lo que fue una de las mejores noches de mi vida.

Por lo que más sufrí en mi viaje fue por el sabor de la comida. El comer pinchos de tortilla española, tapas, jamón serrano, carne de ternera, fabada y paella, creo que me harto muy rápido. Mi urgencia por comer pastor, tortillas de harina o algún sabor parecido a lo mexicano, me llevo a visitar un restaurante de comida mexicana que me recomendó mi gran amiga Tamara, a lo que me día a la tarea de buscarlo e ir inmediatamente a comer, pero oh sorpresa, que abrían a las 9 de la noche y apenas eran las 8, ah, tuve que esperar una hora. En mi hora de espera, fui de compras a la Gran Vía. Como muchos saben, ahí en España, la moda es la cadena de tiendas de Inditex, entiéndase por Zara, Pull & Bear, Berska, etc. Mis compras se centraron en Zara y Lefties y mis manos salían llenas de bolsas de tantas chacharas que compré. Dieron las 9 de la noche, parándome frente al McDonallds ya conocido, cuando de repente una mano con una uñas sumamente arregladas toco mi hombro.

-¡Hola corazón!

Mis nervios se pusieron de punta al voltear y mirar tan hermosos ojos. Era nada más y nada menos, la mujer que siempre veía detrás del cristal del McDonallds. Mi corazón se aceleró al cien de los nervios. Creo que entre su hermosa voz y su impactante belleza me robaron el aliento.

-¡Hola nena!

La seducción es el arma más poderosa
La seducción es el arma más poderosa

-¿Qué haciendo por acá? Veo que te gusta comprar, mira nada más. (Risas)

-Si nena. Pues … ammm, siii. (Nervios)

-Oye, invítame a tomar un café. Me gustaría platicar contigo.

-Pues, ah, sí. Si quieres el viernes por la noche.

-¡Vale! El viernes, pero por la tarde. Recuerda que yo trabajo aquí casi todo el día. Pero contigo haré una excepción. El viernes nos vemos a las 8 de la noche, una hora. ¿Vale, tío?

-Vale… amm, ¿cómo te llamas?

-Lo sabrás en su momento corazón…

 Me dio un beso en cada mejilla y tomó otro beso en sus labios y me lo puso en la frente. La mujer exuberante y sensual que veía a cada vez que pasaba por la calle de Montera, me confrontó. Nunca creí que me hablará, pero qué me querría preguntar o saber de mí. ¿Qué querrá saber de mí una mujer de la vida galante? ¿Qué pasará el viernes?… aún no lo sé.

Continuará…

Escrito por José Eduardo Arcia Vilches. Copyright ©. Todos los derechos reservados.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s