Historias de Danzón y de Arrabal: Después del “Pa para americano”

 

Hay historias que son de danzón y de arrabal...
Hay historias que son de danzón y de arrabal…

Hay historias que son de danzón y de arrabal,
Hay placeres que embriagan y saben a traición.
En los tugurios todos los amantes, b
ailan en la oscuridad.
Y en los rincones son las seducciones,
Y una danza de exquisita debilidad.

Era principios de noviembre. El frío de la tarde comenzaba a calar mi ser, pero mi cuerpo se sentía caliente, necesitaba un desfogue de adrenalina hecha placer. A mi mente sólo se le ocurría visitar aquel lugar donde la tentación tomaba forma humana, los placeres se viven, el baile se convierte en fuente de tentación… qué otro lugar podría visitar, sólo se me ocurrió uno, el “Pa para americano”.

-Oye, mijo, acompáñame al “Pa para americano”, te invito unas chelas y te presentó a la mujer que me lleva a la perdición.

-Pues déjame ver, tengo que ir a ver a mi novia. Pero me late…acompáñame a verla y después nos lanzamos a conocer a tu chica.

-Va que va. (Dije alegre y emocionado, iba a ver a la hermosa Abril)

En estos lugares se generan muchas historias pasionales
En estos lugares se generan muchas historias pasionales

La luz del sol comenzaba a perder entre los altos y viejos edificios del centro. Eran aproximadamente las seis de la tarde y la oscuridad dibujaba sombras recorriendo el piso. La poca luz alumbraba el rostro de mi amigo y el mío. Caminábamos seguros hacia dónde íbamos. Cruzábamos los puestos ambulantes que hay en Eje Central a la altura de la Plaza de la Computación. Teníamos que esquivar el mar de gente que se atravesaba frente a nosotros. Hasta que por fin, llegamos al nuestro destino. Debo de decir que mi amigo iba un poco nervioso, incómodo y dudoso. No sabía si entrar o no porque ese día cumplía meses con la que por esos días era su novia, pero aun así decidió entrar para conocer a mi chica.

Para otra vez amor,
No te dejes la llave dentro del corazón,
No te vayas dejando miguitas de paz,
De caricias y besos que no volverán.

Una cumbia clásica del lugar nos recibió de bienvenida. El DJ del lugar me vio a lo lejos cuando entré, levantando su mano para saludarme. Nos sentaron en una mesa situada en una esquina cerca del lugar donde hacen los bailes privados (ni tan privados porque se ve todo). Mi amigo y yo pedimos una cubeta de cervezas y nos dedicamos a ver el exótico panorama exhibido en la pista de la lujuria. Llegaba la hora de buscar a mi chica preferida.

-¡Hey, mesera!

-Si dígame joven, ¿en qué le puedo servir?

-Le podría avisar a Abril que Emilio la busca.

-¡Ay joven!, Abril avisó que no venía el día de hoy porque tuvo una urgencia familiar. Ahora recuerdo, dejó un recado para un chavo llamado Emilio José. Qué le llamaras a su celular porque no había podido localizarte en toda la mañana.

La sonrisa de mi rostro se desvaneció en un instante. Había dejado mi celular cargando y lo olvide al salir. ¡Rayos!, eso me pasa por tonto. Mi amigo seguía nervioso y sacado de onda. Una parte era porque se sentía extraño ahí dentro, nunca había pisado un table dance  y otra porque no dejaba el celular en paz, la razón, su novia, como que un remordimiento invadía su mente, cuando de un momento a otro se paró de la silla y me dijo que se tenía que ir.

La lujuría toma forma de mujer y la perversión la toma de hombre
La lujuría toma forma de mujer y la perversión la toma de hombre

-¡Dios!, no me dejes, acabo de pedir una cubeta para nosotros y te vas.

-Me tengo que ir, no puedo hacerle esto a mi novia, siento que estoy traicionando su confianza (si supieran qué paso un mes después con esa relación, sólo puedo decir que por más que un hombre sea bueno con una mujer, esta no valora muchas veces cuando tiene un verdadero hombre frente a sus ojos).

Fue así como mi amigo se fue y me dejó ahí, solo, con cinco cervezas para embriagarme y un coraje atravesado por mi cabeza. La huida de mi amigo fue otro motivo para que mi enojo creciera. Era la primera vez que me encontraba solo en medio de un lugar lleno de perversiones.  De repente, una sombra frente a mi apareció. No veía su cara, sólo su silueta y sentía una mirada intensa. Una mujer de mediana estatura estaba mirándome. Me escaneo y se fue hacia los camerinos. Caray, era más fuerte mi enojo que lo que sucedía a mi alrededor. Me empecé a tomar cerveza por cerveza. Las chicas del lugar se sentaban junto a mí, pidiéndome que les invitara una copa, pero la verdad yo no tenía ojos para otra mujer que no fuera Abril, pero oh sorpresa, estaba muy equivocado.

Iba en la cuarta cerveza. Ya me había hartado. Mi sentimiento invadió toda mi mente de enojo, haciendo que una desesperación por hablarle a Abril hiciera pararme de la mesa e irme del lugar para llegar a mi casa y hablarle.

El arte del baile erótico es un placer
El arte del baile erótico es un placer

-Mesera, mesera (la mujer oyó mi voz y se dirigió a donde estaba).

-Dime Emilio, ya quieres que te traiga la cuenta.

-Si por favor, porque necesito salir urgentemente de aquí.

-Con mucho gusto, espérame tantito, deja voy por ella.

Cuando de repente una chica se sentó a lado mío.

-No te vayas, quédate.

-No nena, tengo que irme, ya me harte del lugar. Además, no tengo dinero para invitarte una copa, ando corto de lana.

-Si yo no te estoy pidiendo una copa, te estoy pidiendo que te quedes conmigo.

-Nena, no me puedo quedar, me tengo que ir, de verdad. A ver, dame dos razones para quedarme.

La mujer me miró a los ojos. Ahí fue cuando sentí la misma mirada que hacía unos minutos sentí de una mujer que se paró frente a mí.

-Mira chavo. No te estoy pidiendo alguna cosa del otro mundo. Y sabes qué, te daré las razones. Una porque desde que entre, te vi y me gustaste mucho. La segunda es porque… (Ahí mismo me plantó tremendo beso que dije wow, que labios) Su piel es suave, nada áspera. Sus caricias eran sinceras. No era fácil para mí ese momento. Me sentía extraño, me dejé llevar por el momento, pero de verdad, dije wow, esta mujer me cautivo sólo con un beso. Después de aquel espontaneo beso, pasamos a una muy agradable platica. A las personas que me están leyendo, deben de tener en cuenta que en un table dance , no se llega de inmediato a tocar, al agasajo, sino primero se debe de ganar a la chava, generar confianza para pasar a lo que uno quiere. Las buenas chavas no se clavan con cualquier hombre, sino saben y tiene practica en el arte de fichar para así poderse ganar a cada cliente. Una buena fichera puede llegar a tomarse más de veinticinco copas en una jornada, pero lo más importante es ganarse la fidelidad de sus clientes.

Regresando a mi historia, después de platicar con ella dos horas seguiditas, y pedir otra cubeta para que no me corrieran, se me había olvidado algo importante, preguntarle su nombre. Me llamo Cyns, y tú cómo te llamas. En ese momento le dije el nombre con el que me conocen todos adentro: Emilio; pero después con el tiempo nos confesamos nuestros verdaderos nombres.

Hay placeres que embriagan y saben a pasión
Hay placeres que embriagan y saben a pasión

Como les había dicho, si te sabes ganar a una mujer con la plática, te la puedes ganar en otros terrenos, como en el sexo, aunque la verdad nunca había tenido una oportunidad de tener un intenso faje en público… qué, cómo, ahh, a ver, Cyns me incitaba hacerlo ahí, dios mío, ya salía fuera de mis perversiones pero entraba dentro de mis fetiches. Literal, la pena me invadía.

-Hey, Cyns, ¿haces esto con todos tus clientes?
-Con algunos, pero te seré sincera, nunca tan rápido como me está pasando contigo. Hey nene, de verdad me gustas y cabrón. (Se bajó el corpiño y comenzó una escena candente y fogosa).

La escena comenzó a subir de tono. Dos de mis dedos se fueron debajo de su pantaleta. Su reacción fue inmediata. Me encantaba oír sus gemidos…me encantaba ella. Me trasmitía no sólo sentimientos de placer, sino de pertenencia, de emoción… me encantó la mujer. No daré más detalles… me limitaré a decir que pasó lo que tenía que pasar, aunque fue muy divertido y agradable porque para aventarme al ruedo como buen torero, Cyns le dijo a tres de sus amigas que nos hicieran “casita” y que nos echaran aguas. Esos momentos para mí son inolvidables  y de los mejores que he pasado en mi vida.

Después de casi 3 horas. A lo lejos se oyó que le llamaban para subir a su ronda de baile. La pista se engalanó con su presencia y la de tres chicas más. El espectáculo de divinidades comenzó con una canción fresa para ella (Ven conmigo- Christina Aguilera), siguiéndole con un baile a la tipo perréo maravilloso, culminando con un desnudo total y su ropa en mis manos. Concluyendo el número, me pidió que la vistiera porque quería que bailara con ella.

Para otra vez amor,
No te dejes la llave dentro del corazón,
No te vayas dejando miguitas de paz,
De caricias y besos que no volverán.

Bailar salsa con Cyn es un placer
Bailar salsa con Cyn es un placer

La misma canción que me recibió, daba el final de mi estancia en ese lugar. Arriba de la pista, a un lado de los tubos de placer, bailaba una salsa que con el tiempo se volvió en nuestro himno.

-Ten corazón, aquí te dejo mi número. Llámame y salgamos a tomar un café. (Me dio una servilleta con un número escrito y un beso marcado con un labial rosa)

 -Claro que si nena. Tenlo por seguro.

-Sabes… de verdad no me equivoque, sabía qué tipo de hombre eres. Me da gusto saber que hay hombres que son caballeros y machos a la vez.

-¿Por qué lo dices?

-Sabes cómo tratar a una mujer. Sólo que te aconsejó que dejes de ser cursi y muestres tus dotes corazón. Ah, y sana ese corazón.

-Hey, cómo sabes qué estoy con el corazón roto.

-Soy mujer, amor. Pero prometo ayudarte a olvidar esa vieja que te hizo daño. No vale la pena que tengas el corazón así por alguien que no valora el ser humano que eres. Mira, que loco, te lo digo y a penas de conozco, pero me encantaste. Aprende a que un ser humano como tú no debe de recibir migajas de amor… 

Cada que nos vemos... disfrutamos mucho de los placeres de la vida
Cada que nos vemos... disfrutamos mucho de los placeres de la vida

 Así fue cuando comenzó una historia de amor. El “pa para americano” se mezcló con “migajas de amor”. Deje de convertirme en observador de un table dance  y pasé a ser actor de una escena donde muchos hombres van por placer, consejo, a que los escuchen, por un consuelo. Les puedo decir que yo nunca pensé ser parte de ello, mucho menos comenzar una fugaz relación con una chica con tal profesión.  Esa historia en mi vida ha sido para ella y para mi algo fuera de lo normal, pero saben… ha sido una historia muy padre. Actualmente, seguimos frecuentándonos, ya no como pareja formal, sino como un free. En cuanto a Abril, nos hablamos de vez en cuando para tomarnos unas chelas y “divertirnos a lo bonito”.

Dentro de esta interesante historia, hay un aprendizaje. Sea cual sea la profesión de cualquier mujer, se debe de respetar porque detrás de eso hay muchas historias tristes que merecen ser respetadas. A mí nunca me importó tener una pareja así… para nosotros siempre han sido historias de danzón y de arrabal.

Escrito por José Eduardo Arcia Vilches. Copyright ©. Todos los derechos reservados.

Entrega anterior: “Bailando en el Pa para americano”

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